PIC DEL COLL DE LA BARRA (2.631 m)

2.009/03/07

Con la previsión de vientos racheados en la zona de Vallter y el riesgo de aludes decidimos visitar La Cerdanya para hacer alguna ascensión sencilla y sin muchas complicaciones.

La idea inicial era el Pic de la Coma d'Or, luego la Tossa Plana de Lles y por último el Monturull pero la nieve y el viento nos impidieron llegar más lejos.


SITUACIÓN
Cerdanya. Pirineo de Lleida.


PUNTO DE PARTIDA
Estación de Esquí Nórdico d'Arànser.

Desde la carretera nacional N-260 a la altura del pueblo de Martinet, tomar el desvío hacia Lles. Continuar por la carretera hasta una bifurcación, siguiendo las indicaciones hacia Arànser, y una vez allí, seguir las indicaciones hacia la Estación de Esquí Nórdico d'Arànser (no confundir con la Estación de Esquí Nórdico d'Lles).

Para llegar a Martinet (Lleida), ver la GUIA REPSOL.


CARTOGRAFÍA
Cerdanya 1:50.000. Editorial Alpina.

MAPA


RESUMEN
DESNIVEL: 800 metros (+/-)
DISTANCIA TOTAL: 12 km.
TIEMPO TOTAL: 06:45 horas.
DIFICULTAD: Fácil (F).
Pendientes de nieve de hasta 40º en el ascenso por el bosque y en el descenso.
En este caso, la nieve sin transformar le añade un plus de dificultad.

MATERIAL: Equipo básico invernal; raquetas imprescindibles.

ASCENSIÓN
Dejamos el coche en el aparcamiento de la estación, casi lleno a esta hora de la mañana. De nuevo es muy tarde y salimos con las prisas de siempre.

Entramos en el recinto de la estación, para echar un vistazo de por donde subir. De inmediato, se nos acerca uno de los responsables, y que nos dice que para utilizar cualquier circuito: raquetas o pistas, tenemos que pagar el forfait, 2 €/persona. Le decimos muy amablemente: "muchas gracias pero no", y nos marchamos fuera del recinto.

La Estación de Esquí Nórdico d'Aranser.


Vamos avanzando en paralelo al recinto entre los abetos, intentando alejarnos de la estación. La nieve está sin transformar, así que nos ponemos las raquetas nada más comenzar a andar.

Una vez alejados de la estación, avanzamos a través del bosque en dirección Oeste, sin tener ninguna referencia, confiando en dar con el circuito de raquetas que va en dirección al Refugio de les Pollineres.

Dentro del bosque no tenemos muchas referencias.


A través del bosque, encontramos uno de los circuitos de raquetas de la estación, señalizado con marcas circulares en los abetos.

Ahora que nadie puede vernos, utilizamos el circuito.


En un momento dado, nos desviamos siguiendo una huella que se separa del circuito y asciende hacia el Oeste a través del bosque.

La huella asciende en zig-zag hasta que enlazar con otro circuito, que discurre a mayor altura, lo que nos permite tener referencias de dónde podemos estar.


Ya el segundo circuito de raquetas de la estación.


Aprovechamos su trazado y la huella compactada para avanzar más rápido.


En este punto, paramos para beber y mirar el plano. Por fín, decidimos ir al Monturull, que se situa hacia el Oeste, desde donde nos encontramos, por lo que continuamos avanzando por la huella hasta que veamos claro donde desviarnos.

Un poco más adelante, el bosque empieza a difuminarse.


Vista atrás, la Serra de Moixeró.


El circuito apenas tiene pendiente en su recorrido. Al llegar a una pala más inclinada la vista mejora considerablemente.

Moixeró a la izquierda y el Cadí a la derecha.


En un viraje del circuito, nos desviamos a la izquierda, ascendiendo a través del bosque. Fuera de la huella, la nieve está sin transformar, con lo que ello supone, a pesar de ir con las raquetas.

Hacia allí nos dirigimos.


En el ascenso, atravesamos la pista que comunica los Refugios de Prat Miró y les Pollineres y continuamos en dirección Oeste, hacia las palas más inclinadas en medio de los abetos.

Por ahora se avanza bien.


Pero si la inclinación aumenta...


...y además sopla el viento...


...salir de aquí nos cuesta un plus de esfuerzo.


A duras penas, ascendemos por una pala de unos 35º, donde el avance es lento y penoso. Nos relevamos abriendo huella, pero ni aún así conseguimos remontarla.

La nieve recién caída no tiene consistencia y con esta pendiente es imposible avanzar con las raquetas, por lo que decidimos quitárnoslas.


Las raquetas por ahora mejor en la mano.


Desde hace rato, nos hundimos por la cintura.


Con las raquetas en la mano y "penando" un rato, vamos ascendiendo, buscando las palas de nieve más transformada y menos inclinadas.

Mis huellas en medio del bosque.


Tras unos metros de sufrimiento, salimos del bosque a una planicie donde avanzamos un poco mejor. En ella, la vista se abre de nuevo y podemos ver hacia donde tenemos que dirigirnos.

Nos ponemos de nuevo las raquetas y seguimos avanzando hacia el cordal que asciende a la derecha.


Con las raquetas de nuevo, a la salida del bosque.


Siguiendo por el cordal, ya se aprecia la Serra del Cadí.


Unos metros más arriba, donde los abetos comienzan a desaparecer, ya vemos el que finalmente será nuestro objetivo.

El Pic del Coll de la Barra desde el cordal.


Por fin, obtenemos buenas vistas.


Hacia allí nos dirigimos, ahora un poco más rápido.


A partir de aquí, la nieve comienza a estar ligeramente dura, por lo que nos quitamos las raquetas y nos ponemos los crampones.

En la pala final, sin el abrigo de los abetos, el viento es fortísimo y muy desagradable, lo que dificulta el ascenso.


Ya se ve la cima pero ésta se hace esperar.


En mitad de la pala, el viento es insoportable y el avance tortuoso.


El sol nos deja estampas peculiares.


A mitad de la pala, me paro para sacar el abrigo y se me vuela la bolsa de los crampones pero, por suerte, observo que se ha quedado junto a unas rocas, antes de caer hacia el valle, por lo que me acerco a recogerla.

Con el Tossal de la Truita de fondo.


Mane me ha adelantado y ya ha llegado a la cima.


Unos minutos más tarde, llego a la cima, donde Mane me espera impaciente y sin poder hacer fotos: se le ha acabado la batería.

Con cara de circunstancia, entre el frío y el viento.


Cima del Pic del Coll de la Barra (2.631 m).


La cima es una gran planicie, donde sopla el viento fuerte e incesantemente. Aún así, la vista hacia el Cadí es espetacular.

Dada la hora que es, el viento, el estado de la nieve y el nivel de cansancio, decidimos no seguir hasta el Monturull.


El Monturull está cerca pero lo dejamos para otra ocasión.


Tossa de la Plana de Lles, el 2º pico más elevado de la Cerdanya.


Serra de Moixeró abusando de zoom.


La Cara Norte del Cadí desde la cima.


El viento es insoportable y no cesa en ningún momento.


Pero con las vistas hacia la Norte del Cadí se soporta mejor.


Descendemos unos metros de la cima en dirección Sur para consultar el mapa, pero con el viento que hace es imposible sacarlo y casi lo perdemos.

La Cara Norte del Cadí casi al completo.


Al fondo, el valle por el que hemos ascendido.


Regresamos a la cima e iniciamos el descenso directo hacia una pista que enlaza el Refugio dels Estanys de la Pera con el de les Pollineres, evitando el rodeo de la subida.

Una panorámica antes de marcharnos.


En el descenso hacia la pista situada al fondo del valle.


La luna se asoma por encima de la Cerdanya.


Y el sol comienza a despedirse detrás nuestro.


En la pala NE por la que descendemos hacia la pista, el viento sigue soplando con fuerza pero nada comparado con lo que sopla en la cima, unos metros más arriba.

Mane se adelanta en el descenso.


El Tossal de la Truita capta mi atención.


Mientras Mane está llegando a la entrada del bosque, parece que tiene prisa.


Ya en el bosque, con el refugio de los Abies sp. y los Pinus uncinata, el viento cesa por completo y nos dá un respiro.

En el inicio del bosque en dirección a la pista.


Mane se hunde hasta la rodilla de nuevo.


Por lo que opta por el culo-esqui.


Tras descender por el bosque, alcanzamos la pista que desciende hasta el Refugio de les Pollineres. Paramos para hidratarnos y cambiarnos los crampones por las raquetas.

A la sombra, empieza a hacer mucho frío.


Descendemos en dirección al Refugio de les Pollineres, en busca de alguno de los circuitos de raquetas de la estación.

El Refugio de les Pollineres en el descenso por la pista.


A partir de aquí, continuamos por el circuito de raquetas que suponemos que desciende hasta la estación.

Descendemos rápidamente siguiendo las marcas del circuito en todo momento.


Siguiendo la huella, próximos ya al aparcamiento.


Tras 01:15 horas, llegamos a la Estación d'Arànser, ahora vacía y cerrada, nada comparable con lo de esta mañana.

Las instalaciones para nosotros solos y algunos esquiadores rezagados.


En el aparcamiento de la estación.


Ya en el coche, comemos tranquilamente, disfrutando del atardecer y viendo como se marchan los últimos coches.

Después, reemprendemos la vuelta a casa.



Para consultar otras Ascensiones en la Cerdanya o en los Pirineos, pinchad en este enlace: INDICE DE ASCENSIONES POR SISTEMAS.
 
 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

He trobat la inspiració per pintar una felicitació de Nadal!
Genials les fotos!
Felicitats.

Carme

SARITA dijo...

Carme, gracias por el cumplido, me alegro de haberte servido de inspiración... me encantaría verla terminada!!

Gracias por tu visita y por el comentario.

Un saludo.

SARITA dijo...

Carme, ha habido un problema con los comentarios del Blog y el tuyo ha desaparecido, no entiendo por qué... Lo siento de verdad, te invito a que pongas otro comentario...

Un saludo.