MONTE CARO O MONT CARO (1.442 m)

2009/02/14

Debido al riesgo de aludes en el Pirineo para este Sábado, nos acercamos al Techo de la provincia de Tarragona, el Monte Caro o Mont Caro, situado en el Parc Natural dels Ports o de los Puertos de Beceite.

SITUACIÓN
Parc Natural dels Ports. Cordilleras Costero Catalanas / Sistema Ibérico.


PUNTO DE PARTIDA
Ermita de Santa Magdalena y Fonts del Toscar.

Desde Tortosa, seguir la carretera en dirección a Els Reguers y El Toscar. Desviarse a la izquierda, por una pista asfaltada siguiendo las indicaciones hacia El Toscar. Seguir la pista hasta llegar a la Ermita y la fuente, donde se puede aparcar.

Para llegar a Tortosa (Tarragona), ver la GUIA REPSOL.


CARTOGRAFÍA
El Port 1:30.000. Editorial Piolet.

MAPA


RESUMEN
DESNIVEL: 1.000 metros (+/-)
DISTANCIA TOTAL: 17 km.
TIEMPO TOTAL: 07:00 horas.
DIFICULTAD: Fácil (F).
Ascensión por sendero señalizado (GR 171) y por carretera en todo momento.

MATERIAL: Nada reseñable.

ASCENSIÓN
La cima del Monte Caro está plagada de antenas de telecomunicación e instalaciones dedicadas a tal fin, por esta razón una carretera sube hasta la misma cumbre, para dar servicio a dichas instalaciones.

Para hacer la ascensión más interesante y hacer unos cuantos Kilómetros, decidimos dejar el coche junto a la Ermita de Santa Magdalena y las Fonts del Toscar.

Desde la ermita, avanzamos unos metros, dejando una antigua masía a la derecha y encontramos las indicaciones del GR 171, en dirección al Refugio de Caro.

Cartel indicador, al comienzo de la ruta.


Siguiendo las marcas del GR 171, nos adentramos en el bosque, típicamente mediterráneo y característico de este Parc Natural.

El sendero discurre por una zona muy frondosa, con multitud de especies arbustivas y subarbustivas.



Según avanzamos, vamos ascendiendo en fuerte pendiente en una sucesión de zetas a través del bosque, que se va abriendo según ganamos altura.

En una curva del sendero.


En continuo ascenso alcanzamos un collado desde donde ya podemos observar parte del Parc Natural dels Ports.

Desde aquí ya se intuye el Mediterráneo.


Vista atrás, el punto de partida.


Los pinares testigos de nuestro avance.


Desde el collado, el sendero vira a la izquierda, avanzando sin ganar ni perder altura hasta llegar a otro collado, donde el GR vuelva a virar y nos conduce a cambiar de valle.

A partir de aquí, continuamos por el sendero a media ladera a través del bosque, en dirección al fondo del mismo.


Siguiendo en todo momento las indicaciones del GR.


Descendemos hasta el fondo del cauce del Barranc de la Vall Figuera, donde vemos un sendero que lo remonta pero que ignoramos por completo ya que nosotros hemos de seguir el GR, como hemos hecho desde el principio.

Ascendemos a través del bosque, guiados por sendero de gran recorrido, vamos ganando altura rápidamente, hasta que alcanzamos otro collado.


La caliza presente en el paisaje en todo momento.


Desde este punto, continuamos a media ladera hasta llegar a otro collado, desde donde ya podemos ver nuestro lejano objetivo de hoy.

Monte Caro, inconfundible por las antenas existentes en su cima.


Desde aquí, continuamos por el GR hasta alcanzar una zona de chalets y siguiendo el sendero que les dá acceso, llegamos hasta una carretera asfaltada por donde discurre el GR.

Consultando el plano en este punto y viendo la hora que es, decidimos desviarnos del GR para salir a la carretera principal, que es la que asciende directamente a la cima, en vez de continuar por el GR hasta el Refugio de Caro y desde allí a la cima.


Cartel indicador en el cruce de carreteras, donde nos encaminamos hacia la izquierda.


Unos metros más arriba, la carretera que asciende hasta la cima.


Sin posiblidad de pérdida, avanzamos por la carretera en dirección a la cima, por donde cada cierto tiempo, nos cruzamos con algún coche que asciende o desciende del Monte Caro.

Vista atrás desde la ascensión por la carretera.


Y de frente, lo que nos queda para llegar.


Tras recorrer las últimas revueltas que dibuja la carretera, llegamos a la cima donde nos reciben las antenas de telecomunicación.

Cartel indicador de la cima.


Además de las antenas y demás instalaciones de telecomunicación, en la cima hay un mirador con la inscripción del Monte Caro y la altura del mismo.

En el mirador.


Cima del Monte Caro (1.442 m).


La presencia de las antenas e instalaciones en la cima desvirtúa la ascensión.


Junto a las antenas existe un monumento con una Virgen, situado en lo que parece el punto más alto del Monte Caro.

La imagen de la Virgen.


El mirador desde las antenas.


A pesar de todo, desde el mirador se observan estampas interesantes y totalmente diferentes a las que nos tiene acostumbrados el Pirineo.

El Delta del Ebro desde la cima.


Se observa el meandro que hace el río antes de la desembocadura en el Mediterráneo.


Abusando de zoom, se puede ver el faro existente en el Delta del Ebro.


La parte sur del Parc Natural dels Ports.


Las estribaciones del Monte Caro hacia el Mediterráneo.


Debido a la carretera, es frecuente ver a gente que llega en coche hasta la cima y salvo algunos ciclistas que hemos visto por la carretera, parece que somos los únicos que hemos subido andando.

En la cima, buscamos un sitio tranquilo para comer y sacar fotos, justo detrás de las antenas, aprovechando que el día está despejado y la temperatura es muy agradable.

Al Norte, el lejano Pirineo se intuye ligeramente.


Al Este, el Delta del Ebro y el Mediterráneo.


Al Sur y al Oeste, extensas masas de pino.


Tras más de 1 hora en la cima, decidimos emprender el descenso, no sin antes buscar el vértice geodésico que, en teoría, existe en la misma.

Y que se ubica en un curioso lugar.


Donde no podemos acceder.


Foto de despedida de la cima.


Emprendemos el descenso por la carretera por la que hemos ascendido hace un rato, alejándonos de esta cima un tanto sobrecargada de elementos.

Donde también existe este depósito de agua para extinguir incendios.


A partir de aquí, el descenso lo realizamos por el mismo camino por el que hemos subido y para recortar tiempo, bajamos corriendo la parte de la carretera, hasta alcanzar el GR.

Una vez en el sendero, continuamos a trote ligero para llegar al coche lo antes posible.


El horizonte se tiñe de rosa.


Continuando lo más rápido que podemos, avanzamos por el sendero hasta llegar al coche casi de noche aunque sin necesidad de sacar los frontales.

Contentos por la ascensión al Techo de Tarragona, un tanto extraña por los elementos de la cima, nos toca la vuelta a casa, hoy un poco más lejos que en otras ocasiones.



Para consultar otras Ascensiones en las Cordilleras Costero Catalanas, pinchad en este enlace: INDICE DE ASCENSIONES POR SISTEMAS.
 
 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sara esta zona la conozco muy bien,tengo una anécdota que es de risa,realizando el seguimiento de helicópteros de la volta ciclista a Cataluña paramos a desayunar en la finca de Ramon Capellades (granja de pollos)me fui a dar un paseo y me tope de frente con unas cabras,pensando que eran de algun rebaño me acerque a ellas,cual sorpresa la mía cuando un macho vino a por mi,el resultado fue un dedo roto y toda la ropa destrozada,más tarde un lugareño me comunico que eran salvajes.No te quiero contar el cachondeo y risas de mis compañeros de TVE,todavía por televisión corre el cachondeo.

SARITA dijo...

Anónimo, ya me imagino el cachondeo de tus compañeros, jajaja... menuda anécdota, no lo consideraron accidente laboral???

Me río pero no debería porque yo tuve un encontronazo parecido aunque salí un poco mejor parada... estaba en mitad de una carrera de orientación en la Sierra de Guara, volviendo por la carretera hacia el control de meta, cargando con los obligatorios 10 kg de lastre en la mochila y con mi flamante tarjeta con todas las balizas, que tanto me había costado encontrar... en unos segundos, me vi rodeada de un enorme rebaño de ovejas... intentando salir de allí fui a dar con el carnero, que se gastaba una mala leche que ni te cuento... me arreó dos topetazos, uno en el brazo y otro en el muslo derecho, que me dejaron sin ganas de seguir corriendo los 5 kilómetros que aún me faltaban hasta la meta... el pastor se asustó y me dijo que si me acercaba en coche pero muy amablemente le dije que no... ni que decir tiene que entré fuera de tiempo, eso sí con todas las balizas y "topetada" por un carnero... :)

Puedes imaginar el cachondeo de mis compañeros de la prueba, que sí llegaron en tiempo... los moratones me duraron más de un mes... :O

Gracias por la anécdota y por el comentario.

Un cordial saludo.